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Elegir un colchón para la cama capuchina de una autocaravana empieza por medir bien una superficie que rara vez es rectangular. La plantilla, el grosor que deja altura suficiente, la espuma y el número de piezas determinan después un colchón adaptado a su vehículo.
La cama capuchina está situada sobre la cabina de conducción, y su forma suele incluir esquinas redondeadas, laterales oblicuos o estrechamientos. Por eso el largo y el ancho máximos no bastan para definir la pieza. Un buen colchón adaptado parte de una medición completa del contorno y de cada obstáculo.
Retire primero el colchón antiguo y observe la base vacía. Conviene distinguir la superficie que debe cubrir el colchón de los huecos estructurales, los elementos móviles y los espacios de ventilación. El colchón usado sirve como orientación, pero puede haberse deformado o encogido con los años.
A partir de ahí se mide el largo, desde la cabecera hasta los pies, y el ancho en varios puntos. Si la medida cambia entre la parte delantera, el centro y la trasera de la cama, cada cifra se anota por separado.
Un contorno irregular exige más datos que un rectángulo. Se registran el largo máximo y el mínimo y, cuando la geometría lo pide, las diagonales. Cada esquina irregular se sitúa después respecto a dos bordes de referencia, de modo que su posición quede fijada sin ambigüedad.
Con estas cotas sobre un croquis, el fabricante puede reproducir la forma sin interpretar. La diferencia está en el corte: una esquina mal situada desplaza todo el perímetro.
Para una forma curva o trapezoidal resulta práctico recortar una plantilla a tamaño real en cartón rígido, papel de plantilla u otro material fino. Se apoya sobre la base, se marca el perímetro útil y se recorta. Después se comprueba que entra sin forzarla, sin cubrir bisagras ni huecos, y que puede entrar y salir por el acceso a la cama.
Antes de enviarla se marcan cabecera, pies, lados, orientación de montaje, recortes y zonas redondeadas. Si no envía una plantilla física, sirven un croquis acotado y fotografías cenitales con una regla visible. Una vez definidas las medidas, se confirma si describen la base, el núcleo o el colchón enfundado, junto con la tolerancia y la holgura, que dependen de cada cama.
Con el contorno ya medido, queda decidir el grosor y contrastar las cifras con las medidas que se venden como estándar. En una capuchina ambas decisiones dependen del espacio hasta el techo, que es más limitado que en otras camas de la autocaravana.
Para camas dobles de vehículos existen anchos de 120, 135, 140 y 150 cm. El largo habitual es de 190 cm, con opciones de 200 cm. En cuanto a la cama individual de camper, se citan 80 × 190 y 90 × 190 cm, también con variantes de 200 cm de largo. Ninguna de estas medidas define por sí sola una capuchina concreta.
La distribución del vehículo y las posibles reformas pueden alterar la geometría real, aunque la marca y el modelo coincidan. Un colchón doméstico solo resulta adecuado si encaja en la superficie útil y deja suficiente altura libre.
Para muchas camas camper se orienta un grosor de 8 a 15 cm. Otras guías proponen de 10 a 15 cm para colchones de espuma de autocaravana. Para un colchón para caravana, otra fuente habla de 13 a 18 cm. Son recomendaciones distintas, no especificaciones de capuchina.
En la práctica, el grosor se decide según la base, el peso de los ocupantes, el soporte de la espuma, los mecanismos y la facilidad para manipular el colchón. Una espuma demasiado fina puede quedarse corta de apoyo sobre una base con separaciones amplias.
La altura libre se mide desde la cara superior de la base hasta el techo, la ventana u otro obstáculo, buscando el punto más bajo y no solo el centro. Al grosor previsto se suman núcleo, capas, funda y acolchado. Un bloque de prueba o una plantilla rígida muestra si queda espacio para entrar, sentarse y girarse.
Una vez colocado, el colchón debe asentarse sin abombarse, levantarse ni invadir huecos. Tampoco debe quedar comprimido contra ventanas u otros elementos ni impedir que una cama elevable se mueva y se cierre como está previsto.
El material condiciona el soporte, la acogida y el peso del colchón para autocaravana. En una capuchina de formas irregulares, el núcleo debe además dejarse cortar con precisión y mantener su forma tras cada noche de descanso.
La espuma HR es poliuretano flexible de alta resiliencia, es decir, recupera su forma con rapidez tras comprimirse. Esa respuesta elástica permite fabricar núcleos de formas irregulares y piezas articuladas. Su densidad, expresada en kg/m³, mide la masa por volumen y no equivale a firmeza.
Dos espumas de igual densidad pueden responder de forma distinta, por lo que estos tres datos completan la comparación. Omnifoam ofrece la HR35, de 35 kg/m³ y firmeza media, para colchones de vehículos recreativos.
A su vez, la OMNI HR42 declara 41 ± 3 kg/m³ y una resiliencia superior al 60 %. Su resistencia a compresión al 40 % es de 3,3 ± 0,5 kPa, según la ficha de la espuma OMNI HR42. El confort final depende también del espesor, la base y la composición.
La viscoelástica es una espuma de respuesta lenta que se adapta al cuerpo y puede aliviar puntos de presión. En cambio, modifica la sensación térmica y la facilidad para cambiar de postura. Si duerme con calor o se mueve mucho, conviene probar la sensación antes de elegir una capa gruesa.
Omnifoam ofrece una capa viscoelástica VB50 de 3 cm y una guata protectora, una fibra suave que envuelve la espuma y redondea el acabado. El resultado depende del espesor y la formulación de cada capa, no solo de su densidad. Como alternativas, el látex es un material elástico usado en núcleos, y los muelles ensacados dan apoyo individualizado, aunque pueden resultar más pesados y voluminosos.
Para una cama de uso diario, la ficha técnica informa más que la denominación HR35 o HR42: revise método de ensayo, tolerancias y resistencia documentada a deformación y fatiga. La ISO 8307:2018, publicada en julio de 2018 y confirmada en 2023, mide la resiliencia mediante el rebote de una bola. La UNE-EN 1957:2013 recoge ensayos funcionales de camas y colchones, y la OCU evalúa colchones de 90 × 190 cm en adaptabilidad, durabilidad, firmeza, sensación térmica y construcción.
Atención
La densidad de la espuma HR, en kg/m³, mide la masa por volumen, no la firmeza. Compare densidad y firmeza por separado antes de elegir el núcleo de su colchón capuchino.
El acceso a una capuchina suele hacerse por escalera, y eso influye en cuántas piezas conviene. La decisión afecta a la continuidad del apoyo, a la manipulación diaria y a la forma de guardar el colchón.
Un colchón de una pieza ofrece una superficie continua sobre una cama fija. Antes conviene comprobar que su peso y sus dimensiones permiten introducirlo en el vehículo y colocarlo sobre la base.
Dos piezas facilitan la manipulación y el acceso a compartimentos bajo la base. La unión debe quedar donde no perjudique el apoyo, y ambas piezas tienen que permanecer estables durante la noche.
Con tres o más piezas, el plegado y el guardado durante el día resultan más sencillos. A cambio aparecen más juntas, cuya alineación y fijación deben verificarse.
Antes de fabricar un colchón plegable se trazan las líneas de plegado sobre la plantilla. Se indica además si se dobla como un libro o en acordeón y qué cara queda hacia dentro. Cuando la cama está articulada, las juntas deben coincidir con sus articulaciones, y una unión en zona de carga importante requiere comprobar que conserva apoyo suficiente.
Omnifoam fabrica colchones de dos, tres o más piezas unidas por una funda común, una solución presente en su gama de colchones a medida para camper. En ese montaje se comprueban la flexión de la funda, sus costuras y la cremallera.
En un colchón dividido se define si cada segmento lleva funda propia o si una común los une. Para moverlos pueden añadirse asas y sistemas de cierre o amarre. Una funda desenfundable se retira con facilidad, aunque deben revisarse sus instrucciones de lavado y secado, y el tejido y las costuras han de resistir los roces al meter y sacar el colchón.
Que el colchón pueda plegarse no significa que deba quedarse comprimido durante largos periodos. Al retirarlo se siguen las indicaciones de guardado de la espuma y la funda, en un lugar seco, ventilado y protegido del polvo.
Comprar un colchón a medida exige reunir antes las medidas, la composición y el formato elegidos en los apartados anteriores. Con esa especificación cerrada, el pedido se compara mejor y la pieza recibida se revisa contra datos concretos.
Omnifoam, como fábrica de colchones para autocaravanas en España, corta cada pieza con maquinaria CNC de precisión milimétrica, capaz de reproducir cuñas, chaflanes y otras formas de la plantilla. Así se obtienen colchones a medida para autocaravanas, campers y caravanas. La especificación debe recoger:
Para orientar la composición, el recomendador de Omnifoam tiene en cuenta el vehículo, el peso y el uso previsto. Si prefiere un diseño totalmente personalizado, la calculadora de espuma cortada a medida permite indicar medidas, forma, espuma, firmeza y extras como viscoelástica o guata.
Antes del encargo compruebe si la base es continua, perforada o de lamas, y si el colchón es apto para ella sin tapar las ranuras de ventilación previstas. En la autocaravana, la respiración y la transpiración aportan humedad, y su acumulación bajo el colchón depende de base, núcleo, funda, ventilación y hábitos; una funda transpirable o una espuma más densa no resuelven solas la condensación.
Cuando sea posible, levantar o separar el colchón después de dormir ayuda a secar su cara inferior. Si la humedad reaparece, conviene investigar si procede de condensación, filtración u otra fuente.
Antes de desechar el embalaje se revisan cortes, costuras, manchas, humedad y deformaciones. Si el colchón llegó comprimido, siga las instrucciones del fabricante antes de medirlo.
El colchón se coloca sobre la base sin forzarlo, revisando todo el perímetro. Ante cualquier discrepancia, se comunica al fabricante antes de recortar la espuma o modificar la base.
Por último, se prueba la cama en la postura habitual para detectar hundimientos, desniveles en las juntas o contacto incómodo con la base. También se comprueba que la ventilación inferior queda libre.
Cortamos cada pieza a medida con CNC según su plantilla: esquinas, cuñas y chaflanes, en una pieza o plegable. Envíos a toda España.
Configure su colchón
No de forma automática: una espuma demasiado ancha puede abombarse y una demasiado estrecha puede dejar huecos. No existe una holgura universal, porque intervienen la forma de la cama, la rigidez de la espuma, la funda y las paredes laterales de la base.
Con un paño húmedo y un detergente suave, evitando grandes cantidades de agua. La funda se lava según sus instrucciones, sin suponer que admite lavadora, y la espuma no se lava directamente.
Protege de manchas y daños, pero no sustituye la ventilación de la base ni de la cara inferior del colchón. Un tejido tridimensional de separación puede ayudar en algunos montajes si es compatible con la base y no bloquea mecanismos ni desplaza un colchón articulado.