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Para renovar un sofá con espuma a medida hacen falta tres decisiones: las medidas exactas de cada cojín, la forma de la pieza y una combinación de densidad, firmeza y grosor adecuada al uso. Los apartados siguientes detallan cómo medir el hueco y la funda, cómo acotar formas especiales, qué espuma corresponde al asiento y al respaldo y qué comprobar al recibir el pedido.
Una medición correcta empieza por el mueble y no por la espuma usada. El hueco del sofá, la funda y la pieza antigua aportan datos distintos. Conviene contrastarlos antes de fijar ninguna cifra.
Para elegir la medida, despeje el sofá y tome la superficie plana donde apoya el cuerpo. Si el asiento tiene un reborde, la referencia es el espacio interior disponible entre sus bordes. Con el mueble vacío, la revisión de la base se hace en el mismo paso:
Una vez que la base está en buen estado, cada módulo se mide por separado. Dos cojines que parecen iguales pueden diferir en algún centímetro, y ese margen basta para que una pieza no encaje en su sitio.
Un cojín de tapicería que conserva su forma se mide de costura a costura. Si está muy deformado, el hueco útil del mueble ofrece otra referencia. Para reutilizar la funda, mida entre costuras tensando ligeramente la tela, sin forzarla; su espacio interior y la abertura de la cremallera también se comprueban. La espuma antigua, en cambio, puede estar hundida, adelgazada o con cantos redondeados, y una capa de fibra altera su aspecto.
A partir de ahí, las cifras se pasan al pedido con un criterio fijo. En la práctica, la mayoría de errores aparecen al anotar y no al medir:
Si la espuma vieja muestra una leve curvatura por desgaste, una guía de tapicería aconseja tomar como referencia la mayor medida obtenida en lugar de copiar la zona más fina. Esa cifra se contrasta después con la funda y con el hueco del asiento.
Muchos asientos de sofás no son rectangulares: trapecios, chaise longues, frontales curvos o cuñas. Para ellos, las medidas generales no bastan y la pieza se define con un croquis que fije cada cota y la orientación de montaje.
En una forma no rectangular, la pieza se mide en distintos puntos, por ejemplo delante y detrás. El croquis debe señalar qué borde es el frontal, cuál el trasero y cada lateral. Según la forma, los datos imprescindibles cambian:
A tener en cuenta cuando el sofá es modular: una chaise longue a la derecha vista desde delante queda a la izquierda para quien se sienta en ella, y esa ambigüedad basta para fabricar la pieza invertida.
Los entrantes y salientes se sitúan y dimensionan en el croquis, además de las medidas generales de la pieza. Un frontal redondeado necesita largo, fondo y grosor, más el perfil descrito mediante su radio, un dibujo acotado o una plantilla a tamaño real.
Una cuña, a su vez, requiere el grosor de cada extremo y el sentido de la pendiente. Cuando la altura cambia, conviene acompañar la vista superior con una lateral; en un respaldo inclinado, el perfil corresponde a la cara de apoyo.
Para un cojín rectangular puede bastar un corte convencional. El corte CNC, guiado por instrucciones digitales, reproduce curvas, entrantes o series de piezas iguales, aunque no mejora por sí mismo la calidad de la espuma.
Por eso la máquina se elige después del plano. Un plano o una plantilla incorrectos producen una pieza incorrecta incluso con CNC, de modo que las cotas y el sentido de montaje deben quedar resueltos antes de fabricar.
OMNIFOAM fabrica cada pieza según las dimensiones y la forma solicitadas, con corte vertical, corte CNC y encolado según el material y la geometría. Cuando resulta viable, también trabaja a partir del plano o la plantilla que aporta el cliente.
Consejo
Antes de encargar, contraste las medidas del hueco, de la funda y de la pieza antigua. En formas no rectangulares, adjunte un croquis que indique el frontal, el trasero y cada lateral.
La elección de una espuma para sofá depende de dónde va la pieza y de la sensación buscada. Omnifoam recomienda valorar la firmeza, la capacidad de recuperación y el espesor, además de la densidad.
La espuma de poliuretano flexible, también llamada gomaespuma de tapicería, es el núcleo habitual de asientos y respaldos. Entre los tipos de espumas de poliuretano se distinguen las convencionales y las de alta resiliencia, denominadas HR por su mayor recuperación elástica.
La densidad expresa la masa por volumen, en kg/m³, mientras que la dureza describe la resistencia a la compresión. Una espuma de alta densidad no tiene necesariamente una firmeza dura, y dos espumas de igual densidad pueden ofrecer tactos distintos.
La resiliencia, en cambio, mide la recuperación tras la deformación. Para comparar referencias conviene conocer también la deformación remanente y los datos de compresión, obtenidos con métodos equivalentes. La norma ISO 2439:2008 describe ensayos de dureza por indentación; su ficha oficial indica una revisión y confirmación en 2026.
El asiento soporta más carga que el respaldo. Una espuma de baja densidad puede deformarse antes con uso intenso, lo que resta durabilidad al asiento, mientras que los respaldos suelen admitir una espuma blanda. La densidad tampoco indica por sí sola si un cojín será transpirable: influyen la fibra, la funda y su construcción.
Las referencias de Omnifoam cubren desde el relleno decorativo hasta los asientos de densidad media. Esta es su orientación de uso:
Según la densidad elegida, la misma cifra admite tactos opuestos: OMNI25 Soft y OMNI25 Firm comparten 25 kg/m³ y se destinan a piezas diferentes. Con la espuma cortada a medida, cada referencia se adapta a la forma y a la sensación que pide el asiento.
Con 30 kg/m³, Omnifoam ofrece OMNI30 Firm para asientos de uso intensivo y OMNI30 Extra Firm, una espuma firme de mayor rigidez y flexión mínima. OMNI HR30, de firmeza media-alta y recuperación inmediata, completa esa densidad; compartirla no les confiere la misma dureza. OMNI HR35, de 35 kg/m³, es su principal recomendación para sofás de uso diario, y OMNI HR42, de 42 kg/m³, se orienta a uso intensivo.
Como referencia técnica, un documento de la Universitat Politècnica de València especifica para ciertos asientos una densidad mínima de 30 kg/m³. Fija además una resiliencia superior al 40 % y una deformación remanente inferior al 5 % bajo sus condiciones de ensayo, sin constituir una obligación para los cojines vendidos en España.
Atención
Elegir solo por densidad puede llevar a un cojín inadecuado: valore también la firmeza, la recuperación y el espesor según la pieza sea asiento o respaldo.
El grosor fija la altura del asiento y el ajuste dentro de la funda. Las capas añadidas, como fibra o viscoelástica, cambian el tacto y también el espacio que queda para el núcleo de espuma.
Las guías comerciales sitúan los asientos entre 10 y 20 cm de grosor y los respaldos entre 8 y 12 cm. Otra guía propone 10–15 cm para el asiento, por lo que ninguna franja es universal. Cada desviación tiene su efecto:
Si la posición de sentado era adecuada y el armazón está sano, el grosor original conservado sirve como punto de partida para la sustitución.
La fibra o guata que rodea el núcleo suaviza los cantos y aporta volumen al relleno. Por eso el grosor aparente del cojín se distingue del grosor de la espuma interior. Una capa de viscoelástica modifica la acogida superficial sin sustituir a la base de soporte: en una pieza final de 10 cm con 2 cm de viscoelástica, la espuma base ocupa 8 cm.
Ese volumen total debe caber en la funda. La cremallera ha de permitir introducir el relleno sin forzar las costuras, ya que una espuma sobredimensionada puede tensarlas o impedir el cierre.
Las planchas de espuma son un formato de material, no una especificación de confort. Para comparar dos presupuestos, especifique los mismos datos en ambos:
Al recibir el cojín, se deja recuperar su forma tras el desembalaje y se miden largo, ancho y grosor sin comprimirlo, contrastándolos con la tolerancia acordada. Una guía de un transformador admite para su propio proceso hasta 1 cm de diferencia dimensional. Esa misma guía cita ±5 % de variación teórica de densidad, cifras que no son comunes a todos los fabricantes.
Indique las medidas de sus cojines y elija densidad, firmeza y grosor. Fabricamos su espuma a medida con envíos a toda España.
Calcule su espuma
Una guía propone añadir 1 cm cuando la espuma vieja probablemente se ha deformado, pero no es una regla universal. Antes conviene comprobar la funda y el hueco, porque una pieza sobredimensionada puede tensar las costuras o impedir el cierre.
Conviene averiguar si esa forma procede de la confección de la funda o de una capa de fibra antes de definir el corte. La fibra y un perfil superior curvo aumentan el grosor aparente del cojín respecto al núcleo de espuma, de modo que ambas medidas se anotan por separado.